¿Quo vadis Europa?

El mito ancestral de Europa está representado por un toro, metamorfosis de Zéus, que se lleva raptada una princesa hasta la isla de Creta. Son la fuerza y el movimiento que simbolizan los dos rasgos característicos de treinta siglos de historia. Fuerza y movimiento que continúan alimentando una energía creativa que ha dejado su marca indeleble en la civilización universal.

Una historia de rivalidad y violencia, de elevados ideales y obsesiva codicia, de combate por el conocimiento científico y por el bienestar material; un largo camino de progresos y retrocesos, de evolución e involución; en fin una larga lucha por la dignidad del hombre frente a la exigencia opresiva del poder de cualquier índole que fuese.

Europa se encuentra hoy ante una nueva encrucijada: encontrar el cómo dar un nuevo paso hacia una instancia más alta de su integración con la participación de todos los miembros de la Unión Europea.

El proyecto de Constitución Europea sometido a la aprobación de los Parlamentos o a través del plebiscito de los ciudadanos en los 25 miembros de la Unión, ha fracasado. Luego de su rechazo popular en Francia el 29 de mayo, seguido por el triunfo del no en el referéndum holandés del 1 de junio, el movimiento colectivo impulsado por la confianza fue bruscamente interrumpido. La duda carcome el edificio sin que se sepa con certeza adonde está la posible falla.

La arquitectura que la Constitución proponía poner en vigencia, definía no sólo los grandes criterios de su política futura, la distribución de competencias entre sus diferentes órganos y los procedimientos de toma de decisiones, sino que conciliaba las visiones a veces contrapuestas sobre los objetivos estratégicos de la Unión. La suspensión del proceso de ratificación de la Constitución obligado por el doble NO franco-holandés, reabre el debate político sobre la Europa que se quiere, a la vez que deja sin resolver muchos problemas latentes sobre todo los que conciernen la ampliación, profundización y a las orientaciones estratégicas de la Unión.

Actualmente la incertidumbre o la duda corroe el entusiasmo de los más optimistas y consolida el ánimo de los que desconfían de la desvalorización de las competencias nacionales en favor del crecimiento del poder de las instituciones comunitarias. No es la primera vez que Europa asume una crisis. Su historia fue una recurrente tensión entre intereses o visiones contrapuestas. Pero la gravedad de la crisis de esta inmensa e innovadora arquitectura que es la Unión Europea, con 450 habitantes y un producto bruto semejante al de los Estados Unidos, abre un desafío mayúsculo a la imaginación intelectual y al compromiso político para superar este desencuentro, sin duda transitorio. Este papel intenta describir en grandes líneas las cuestiones, algunas no originales ni nuevas, que plantea el futuro de la Unión Europea.

I - Qué es Europa

1- En el principio Europa no fue un lugar geográfico sino un concepto cultural e histórico. Los griegos y el Imperio Romano fueron la base de lo que se llamó Europa a lo que se agregó el Mediterráneo. Hacia el norte del Imperio se integran luego las Galias, Germania y Britania.

El Imperio Romano de Occidente se diferencia del de Oriente por el hecho de que mientras en el primero la figura del Emperador y del sacerdote estaba separados, en Bizancio la Iglesia y el Imperio están casi identificados. Este es un rasgo distintivo de la civilización occidental frente a casi todas las civilizaciones, excepción hecha de China donde nunca hubo una religión oficial. El catolicismo siempre ha distinguido las esferas de “Dios” y de “Cesar”.

La idea de reconstruir un imperio que abarcara lo que es hoy Europa, es un viejo sueño. La creación del Sacro Imperio Romano Germánico con su cabeza electiva nunca logró una legitimidad continental, sea por los conflictos del Emperador con el papado, o a la insumisión de tres reinos que nunca aceptaron integrarse a un esquema dominado por el extranjero: Gran Bretaña -que desarrolla el anglicanismo- Francia -que hizo comprender al Papa que era “Emperador en su reino”- y Rusia llamada la Tercera Roma, que desarrolla su propia “ortodoxia”.

Todas las tentativas de unificación europea con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, tanto las del papado como las del Sacro Imperio o de Napoleón se inspiraron en el Imperio Romano. Ninguna logró plasmarse sobre todo a causa de la persistente oposición política entre Francia, centro de Europa occidental y el Sacro Imperio, impregnado de cultura germana y eslava.

A partir del fin del Imperio Romano, Europa inició un proceso lento de desintegración que al tiempo del Congreso de Viena, en el siglo XIX, la encuentra dividida en más de cuatrocientas unidades políticas de distinto status.

2- Fue recién a partir de la Segunda Guerra Mundial cuando algunos países de Europa continental dan los primeros pasos que luego se concretarán en el Tratado de Roma del 25 de marzo de 1957 que creó la Comunidad Económica Europea. Lo que unía a los países fue el patrimonio de valores comunes que la historia había consolidado (el derecho romano, la cosmovisión cristiana de la vida, el empirismo científico, la democracia, el deseo de progreso material, etc.) y en el anhelo de superar definitivamente la guerra como instrumento de la política de poder entre los estados. En aquel proyecto que compartieron Schuman, De Gasperi y Adenauer la integración económica era el camino más seguro de crecimiento. La idea de una Europa unida que impregnó la política de los estados que formaron el primer núcleo de la unión, se sustentó en una experiencia cultural común y en la búsqueda de un futuro que garantizase paz y crecimiento. No se definieron las fronteras de Europa porque no se planteó la necesidad de hacerlo.

La idea de Jean Monnet, uno de sus fundadores, fue avanzar a “pequeños pasos” (petit pas). Si bien la Comunidad se fue extendiendo paulatinamente, desde los 6 países miembros hasta alcanzar 25 estados asociados, y la integración fue profundizándose, no se logró, a pesar de varios intentos, crear las bases de una defensa común ni un espacio público a partir del cual emergería una personalidad con protagonismo político en la escena internacional. La Europa de la defensa o la Europa política fueron abortadas, la primera por temor ante el peligro del rearme alemán (la

Comunidad Europea de Defensa rechazada por la Asamblea Nacional de Francia en 1954), la segunda por la constante desconfianza de Gran Bretaña de ver crecer el liderazgo francés o alemán en el continente.

3- Pero la encrucijada que enfrenta el proceso de integración en la segunda mitad del año 2005 es la consecuencia de distintas incertidumbres:

¿Hasta dónde debe llegar la ampliación? La candidatura de Turquía se presenta como el epicentro de esta cuestión.

Cómo conciliar las soberanías nacionales con la gestión de los intereses comunes.

Qué es Europa y qué se quiere en términos de valores y preservación de las identidades culturales nacionales.

Cuál debe ser la estrategia europea en el escenario mundial.

El rechazo del referéndum francés ha cuestionado por una parte, la relación entre las sociedades nacionales y las instituciones de Bruselas y Estrasburgo, y por otra, ha demostrado el apego a las identidades nacionales frente a las incertidumbres que plantean las perspectivas “post nacionales” en una Europa integrada.

4- Otra cuestión que hoy se presenta de difícil coincidencia de opiniones, es el lugar que debe ocupar el cristianismo o la herencia cristiana como sustento de una cosmovisión de la vida, la sociedad y la historia.

Para Adenauer, Schuman y De Gasperi el fundamento, el cimiento de la construcción Europea, se sustentaba en la herencia cristiana. El nazismo y el comunismo se habían basado en la destrucción de ese fundamento, pues se trataba de transformar el mundo malo del creador en un mundo bueno que sugiere la propia ideología. El entusiasmo del retorno inicial a las grandes herencias del cristianismo se esfumó rápidamente pues la U.E. se ha llevado a cabo casi sólo en aspectos económicos, aun cuando últimamente se puso énfasis en la necesidad de “valores comunes” (Declaración de Derechos Fundamentales, 14 octubre 2000). Hoy todos aceptan que la Unión se fundamenta sobre valores indivisibles y universales del ser humano de carácter secular: la libertad, la igualdad y la solidaridad.

5- El filósofo alemán Jürgen Habermas sostiene que “los objetivos políticos originales de la Unión Europea han perdido mucho de su vigencia”. Entre otras cosas el “antecedente carolíngio de los grandes fundadores... con su llamada explícita al occidente cristiano, se ha desvanecido” (1). Acabada la edad de oro que según Eric

Hobsbaun se extendió de 1950 a 1975, los grupos dirigentes han perdido la energía que les hizo cambiar la realidad en Europa.

6- El cardenal Joseph Ratzinger afirma que al observar el estado actual de Europa, es justificado pensar en el declive pues “se impone la comparación con el hundimiento del Imperio Romano decadente que aun funcionaba como gran marco histórico, pero que en la práctica, vivía ya la obra de los que iban a liquidarlo porque no tenía energía vital en sí mismo”. “A esta hora de su máximo éxito, Europa parece vaciada por dentro, paralizada por una mortal crisis circulatoria, forzada por así decirlo a someterse a trasplantes, que sin embargo tendrán que anular su identidad” (2). Dice Ratzinger que observa un “morir interno de las fuerzas sustentadoras del espíritu”. Según Ratzinger, Europa “debe buscar su alma” para recuperar lo mejor de su herencia y servir así a toda la Humanidad.

(1) Jürgen Habermas. Porqué Europa necesita una Constitución. New Left Review. Septiembre 2001 – no11.

(2) Ratzinger, “Europa, política y religión” Berlín 28/11/00

7- Quizás la causa de la indefinición conceptual de la comunidad europea se deba a la circunstancia de haber sido construida por adiciones sucesivas, por la acción de los gobiernos políticos y funcionarios, sin una participación importante de pensadores o intelectuales. Desde el nombre burocrático de Comunidad Europea del Carbón y Acero con que se empezó en 1950, hasta la Unión Europea de 25 Estados, los intelectuales siempre fueron cautelosos en intervenir en el debate sobre el proceso de construcción de Europa.

Afirma el historiador Robert Frank que es posible hablar de un “ eurodesprecio” de la mayoría de los intelectuales franceses. En Francia no hay nada comparable con lo que es el filósofo alemán Jürgen Habermas y su compromiso con Europa. A pesar que la eurofobia ha desaparecido, la situación no puede compararse con el entusiasmo que el sueño europeo tuvo antes de la Segunda Guerra Mundial, estimulado por la pluma de Paul Valéry, Jules Romain o el socialista León Blum.

En los años cincuenta el nombre de la Comunidad creada por el Tratado de Roma era demasiado prosaico para que los comprometidos con ideales de la liberación del hombre o con la descolonización cambiaran sus causas por un proyecto económico de integración. Jean Paul Sartre en su combate por la descolonización trataba a Europa en los términos más duros, y François Maspero al prefacear el libro Les Damnés de la Terre (Los condenados de la tierra) de Franz Fanon decía que “voltear a un europeo es hacer dos golpes de un tiro, suprimir al mismo tiempo un opresor y un oprimido: queda un hombre muerto y un hombre libre”. Los católicos de izquierda se unían a la lucha anticolonialista en la revista Esprit. Cuando la guerra de Argelia pone fin al sueño imperial francés, gran parte de los intelectuales franceses viven acomplejados por la injusticia y pobreza del Tercer Mundo.

Hacia la década del setenta renace el interés por la causa europea que crece más tarde con la disidencia en el Este y el drama de la descomposición violenta de Yugoslavia. El famoso sociólogo Pierre Bourdieu lanzó en la revista Libération (25 de octubre de 1996) su llamado en favor de un Estado-Providencia europeo bajo la forma de un “estado social supranacional capaz de obtener la confianza del pueblo”. Pero a pesar de muchas actitudes comprometidas, Denis de Rougement al final de su vida (1906 - 1985) constataba no sin cierta amargura que “Europa no es más una cuestión de vida o muerte” (Le Monde, 4 de junio de 2005).

8- A pesar de sus indefiniciones y de la ausencia de procedimientos para una definición común de la política exterior y defensa dos factores que acentuarán su protagonismo en el mundo, la Unión Europea ha sido una experiencia innovadora en la historia de las relaciones internacionales. Sus recurrentes crisis, hasta ahora, no impidieron continuar sus logros, que son muchos y definitivos.

En una “Carta abierta sobre el futuro de Europa” firmada por Ulrich Beck y Anthony Giddens (El País, 2 de octubre 2005) estos afirman “que la Unión Europea es el experimento más original y exitoso en la creación de instituciones desde la Segunda Guerra Mundial”. Ha influido en el cambio político en lugares tan distantes como Ucrania y Turquía.

La Unión Europea ayudó a implantar la democracia en España, Portugal y Grecia. Ha contribuido a exorcizar viejos fantasmas europeos, como el nacionalismo, el colonialismo. Hace veinte años reunir a Europa del Este con el Occidente parecía un sueño imposible. El pensamiento político de Beck y Giddens los lleva a afirmar que “ la persistencia de la Nación es la condición para una Europa cosmopolita...”.

9- Cuando la caída del Muro de Berlín pone fin a la confrontación Este/Oeste, una nueva amenaza inquieta a los espíritus idealistas: la globalización capitalista. Europa ha sido nuevamente relegada a un segundo plano en el debate “inteligente” o su suerte dejada en manos de funcionarios y políticos que entenderían mejor que otros, los meandros de Bruselas, ya transformada en el laberinto de Borges (miles de reglamentos, de grupos de trabajo, miles de millones en subsidios agrícolas, etc.,etc.).

10- Es posible pensar que la Europa de los ciudadanos se ha ido alejando, imperceptiblemente de la Europa de los Estados. Es posible creer que la transferencia de competencias hacia Bruselas es un recurso para dictar desde arriba las políticas que algunos gobiernos no se animan a llevar a cabo. Para otros es una forma de vaciar de contenido el espacio político nacional (más de la mitad de los textos que aprueba la Asamblea Nacional francesa vienen de Bruselas).

Europa necesita recentrarse. Con flexibilidad, siguiendo el método adoptado por sus fundadores, dando pequeños pasos. Parecería que el gran paso de la Constitución, racional y definitorio, no fuese el camino más convincente para elegir un rumbo. Saber mejor hacia adonde los pueblos europeos quieren ir, ese es el problema; descubrir las múltiples facetas de los sueños nacionales será sin duda necesario para definir los términos de una síntesis superadora.

II - Un momento constitucional perdido

11- La utopía europea tuvo varios momentos constitucionales fallidos que fueron superados por procesos más funcionales y prácticos. La Convención de La Haya (1948) surgida del gran congreso del movimiento europeo cuyo objetivo era la creación de los Estados unidos de Europa, saboteada por los británicos, fracasó dando lugar al más modesto Consejo de Europa (1949) y a la Convención europea del Carbón y Acero CECA (1951). El rechazo francés a la Comunidad Europea de Defensa (1954) da lugar a la apertura de las negociaciones que llevaron al Tratado de Roma que establece una Comunidad Económica Europea CEE (1957).

Sin duda no es la primera vez que una consulta popular demuestra que el pueblo no siempre piensa como los gobiernos, frecuentemente tentados por el conformismo de creer que lo que se repite hasta la insistencia termina siendo una verdad. Casi nadie recuerda el apenas convincente SI francés y el NO danés a Maastrich en 1992, el rechazo irlandés al Tratado de Niza en 2001, y el NO Sueco al Euro en 2003. En esta oportunidad, el NO francés (mayo 2005) a la Constitución Europea tiró abajo el castillo de cartas.

12- En dos oportunidades la actitud de Francia provocó un verdadero terremoto en el camino de la integración. El rechazo por Francia de la Comunidad Europea de Defensa en el verano de 1954, también había provocado una interrupción brutal del proceso de integración defensiva europea. Pierre Mendès France hizo lo imposible por introducir enmiendas al texto suscrito por los Seis, el 27 de mayo de 1952, en la esperanza de hacerlo aceptable para los diputados franceses. A pesar de ello, sin siquiera debatir el texto, la Asamblea Nacional Francesa lo entierra el 30 de agosto 1954 por 319 votos contra 264.

Tampoco puede olvidarse la “crisis de la silla vacía” provocada por el Presidente Charles de Gaulle en 1965 a propósito del presupuesto agrícola. Desde entonces las decisiones europeas en materia presupuestarias se adoptan por unanimidad, lo que favorece los bloqueos y crispaciones.

Parecería que la oposición a la ambición constitucional de hacer una Europa alternativa a los estados-nación, invocando el fin del nacionalismo, consagrando así el reconocimiento de un “pueblo europeo”, iría en contra del sentimiento profundo de los sueños de cada nación europea. No se trata sólo del pretexto de defender las “soberanías” ni las identidades nacionales lo que frena el impulso constitucional, sino de otro anhelo que se expresaría en una construcción política original que “ligue la cooperación entre los estados a una comunidad de pueblos”(3).

(3) Kalypso Nicolaïdïs “U.E.: un moment tocquevillien”. Politique Etrangère 3/2005, IFRI Septembre 2005.

13- El no francés de mayo 2005 es en parte soberanista y en parte una oposición al exceso de intervención estatista sea de Bruselas o del propio estado local. Se recriminaba al sistema europeo un déficit de democracia. Los países pequeños sostenían que había un déficit de consulta. Para el filósofo Phillipe Raynaud “lo que ganó es antes que nada una problemática social, antiliberal y anticapitalista”(Le Monde 4 de junio de 2005).

Por su parte el Ministro de RREE de Luxemburgo, Jean Claude Junker, dijo en ocasión del Consejo Europeo del 17 de junio, que Europa había entrado en una “crisis profunda”; “la Europa de hoy ya no provoca ilusión y sueños en la gente”. Muchos, como el escritor Vargas Llosa piensan que el NO fue “un repliegue sobre sí mismo”. Un temor al super estado. Lo que parecían valores aceptados entraron de pronto en un tobogán: la Constitución, la PAC, el presupuesto, la ampliación.

14- Si observamos con atención la política inglesa de las últimas cinco décadas confirmaremos la impresión que su objetivo permanente ha sido crear una Europa desunida. Chirac compartió esta percepción y estigmatizó el “egoísmo” británico. Hace un año había anunciado la organización de un referéndum sobre la Constitución. Antes que eso ocurriera, en Francia se comenta que Blair había casi suplicado a París de no utilizar ese procedimiento, temiendo que la derecha eurocéptica no lo presionara para hacer el referéndum. Luego se dio vuelta, lo que obligó al gobierno francés a organizar un referéndum en Francia. En la última fase de las negociaciones arrancó muchas concesiones argumentando que eran necesarias para contrarrestar al electorado eurocéptico. Luego el gobierno británico decidió hacer el referéndum en el 2006 sin precisar fecha. Finalmente lo suspendió.

15- Jürgen Habermas afirmó que “una Constitución ilegible no puede estimular la fantasía”. Sostuvo que la Constitución propuesta no representaba una “estructura transparente de normas fundamentales...”, pues se atiene al ovillo inextricable de tratados internacionales existentes. Para Habermas la unificación europea para que tenga éxito debe ir “de la mano de una perspectiva política”, una Europa capaz de actuar a nivel político hacia adentro y hacia afuera.

A mi juicio la Constitución propuesta (fruto de una meticulosa gestión y negociación entre los gobiernos) tiene el inequívoco defecto de suscitar interpretaciones contrarias sobre cada tema. Fue quizás el precio de conformar puntos de vistas muy diferentes.

16- Estimo conveniente referirme a algunas de esas diversas interpretaciones:

a) La Carta de los Derechos Fundamentales proclamada en Niza que forma parte de la Constitución, pone el acento en los derechos sociales garantizados (igualdad entre hombres y mujeres, prohibición de cualquier discriminación, protección de datos personales, prohibición de cloonage reproductivo de seres humanos). Los que critican el texto de la Constitución señalan, sin embargo, la ausencia del derecho a la vivienda y al trabajo (reemplazado por el derecho de trabajar) al divorcio y al aborto. Los críticos dicen que consagra derechos individuales pero no los derechos colectivos.

b) Algunos afirman que la Constitución es un nuevo paso hacia una Europa liberal y la apertura económica, que pondrá fin a los derechos sociales adquiridos y al concepto de servicio público a la francesa. Las políticas que propugna, argumentan los partidarios del no, favorecerían la deslocalización apoyada por el dumping social y fiscal. Otros afirman que es la principal barrera contra el ultraliberalismo. La concurrencia y la apertura ha beneficiado a Francia.

c) Los partidarios del si afirmaron que la Constitución era un avance en el campo social, la solidaridad era uno de los valores de la Unión que garantiza algunos derechos sociales (protección contra despidos injustificables, igualdad de remuneraciones).

Los partidarios del no señalan la contradicción entre el objetivo de pleno empleo y las opciones liberales dela Constitución. Dicen que la defensa de la competitividad ganará sobre lo social.

d) Según algunos argumentos de los opositores, la Constitución consolida el rechazo a la democracia, siguiendo procedimientos que se usaron para la construcción europea. Esta opinión sostiene que salvo en el caso de Maastrich, en 1992, los pueblos europeos han sido excluidos de todo debate sobre Europa. Hubiera sido necesario la convocatoria de una Asamblea Constituyente y que el pueblo discutiera, no como ocurrió con este proyecto redactado por especialistas autodesignados. La Comisión continúa siendo gubernamental y fuera de control de los pueblos. El Parlamento continua sin tener derecho de iniciativa cuyo monopolio se deja a la Comisión.

Los partidarios del si afirman lo contrario. Que el Parlamento compartirá con el Consejo el ejercicio del poder legislativo y que los parlamentos nacionales tienen un nuevo poder de intervención que les permitirá supervisar el principio de subsidiaridad.

17- A quien le convino el rechazo es sin duda Gran Bretaña. Es la primera vez que alemanes y franceses disienten sobre un tema común. Cuando Jack Straw manifestaba su tristeza por el voto francés The Economist (4/6/5) comentó que “podía oírse a sus funcionarios descorchando champagne por detrás”.

Europa política ha muerto.

El Presidente Chirac había advertido a sus compatriotas que el NO significaba el triunfo de una “zona de libre comercio” que era precisamente lo que quieren los británicos. Gran Bretaña quiere la ampliación del Club; Europa del Este quiere preservar su soberanía recientemente adquirida.

En un programa de T.V. “Yes Minister” de la época de Thatcher, Sir Humphrey explica al Ministro: “Gran Bretaña tuvo por 500 años la misma política: crear una Europa desunida” sigue: “cuantos más miembros tenga, más argumentos pueden sostenerse, y más fútil e impotente será.”

El texto de la Constitución se derrumbó como un castillo de cartas porque como dice Vaclav Klas (Financial Times, 30 de agosto de 2005) se redactó “sin la auténtica participación de los que debían vivir en él: los ciudadanos”. Para Jean Claude Junker, MREE de Luxemburgo, “la Europa de hoy ya no provoca ilusión y sueños en la gente”.

III - El conflicto franco-británico: dos visiones de Europa

18- Francia y Gran Bretaña son por su cultura y por la visión que profesan sus elites, dos modelos paradigmáticos para la historia política. Racionalistas o pragmáticos, atraídos por abstracciones del pensamiento o empiristas prácticos, partidarios y acérrimos opositores de una Europa fuerte, los dirigentes de estos dos estados han protagonizado confrontaciones políticas y diplomáticas que jalonan las distintas etapas del proceso de construcción europea. El escenario de la Constitución Europea, desde un principio, experimentó la tensión, la oposición, o la desconfianza recíproca entre las dos formas de interpretar sus intereses, de concebir el rol del estado y del Derecho, de divergir en los criterios que deberían regir sus respectivas políticas externas. Así fueron las relaciones de esos dos países que son las únicas potencias atómicas que participan en ese proceso de integración europea.

19- Como afirmaba el Ministro imaginario en el citado programa de T.V., durante más de quinientos años, Gran Bretaña ha mantenido en vigencia el objetivo estratégico de evitar la consolidación de un poder hegemónico en el Continente Europeo. La declinación más reciente de esta tradición política se expresa en los siguientes propósitos:

  • ·  Oponerse a todo movimiento hacia una unión política europea.

  • ·  Prevenir la dominación franco-alemana sobre la política europea.

    La posición de Gran Bretaña en lo que se refiere a la construcción europea es en varios aspectos contradictoria con la política francesa porque es distinto el modelo político que se pretende, disímil el modelo social que propugnan para Europa, porque la política agrícola común es un tema de confrontación pública, y porque disienten sobre la devolución de la rebaja que se le otorgó a Gran Bretaña en su contribución al presupuesto de la Unión.

    El Presidente Jacques Chirac previno a los franceses que votando “no” darían la razón a aquellos que siempre habían pretendido que Europa fuera sólo una “zona de libre cambio”. Francia quiere una Europa política, y aun más, una Europa potencia. Gran Bretaña no quiere una Europa unida.

    20- El segundo aspecto de esta disidencia lo definió el Primer Ministro Tony Blair al asumir la presidencia semestral de la Unión Europea: “El objetivo de nuestro modelo social debería ser reforzar nuestra competitividad y ayudar a la gente a enfrentar la globalización”. De lo que se trata no es una crisis de instituciones, sino una “crisis de liderazgo político”. Blair planteó la necesidad de “modernizar el modelo social” que deja “20 millones de sin trabajo en la calle...” India fabrica más “diplomados” que Europa.

    El ataque a la PAC ha sido la piedra angular de las críticas de Blair con posterioridad al triunfo del NO en Francia. Para Blair la PAC es retrógrada. Para Chirac, al contrario, “la política agrícola es un desafío estratégico para el futuro”. No quiere dejar sólo a los EEUU con el “green power”.

Blair ligó la devolución de la reducción en su cuota presupuestaria a la urgente reforma de la PAC. La discusión del presupuesto debe ser la ocasión para encontrarle a Europa una nueva dirección. Europa “gasta siete veces más dinero para la agricultura que para la ciencia, la tecnología, la investigación y la innovación...”. “Debemos hacer un reexamen fundamental del presupuesto...”.

“La cuestión no es congelar o no la rebaja. Si hay un compromiso con la reforma, cuando avancemos, Gran Bretaña estará lista para cambiar de posición.” El más grave problema de Europa son los 20 Millones de desempleados.

21- Blair ha pedido un “debate fundamental” para restablecer el “vínculo con la gente” y “reencontrar el ideal europeo”. Va a renunciar a la rebaja de 4,6 millones de euros que se le hicieron a su país en su cuota al Presupuesto Comunitario, solo si se cortan radicalmente los subsidios agrícolas. “El dinero de la UE para el empleo, no para las vacas”, dijo en el discurso inaugural de la presidencia que le tocó. Pidió invertir “en la innovación y la formación, y no subvencionar cada vaca a dos dólares por día”. “El dinero europeo para los empleos, no para las vacas” (Le Monde 24 de junio).

La aspereza de esta disidencia entre Francia y Gran Bretaña se manifestó con toda intensidad cuando en la primera reunión del Consejo de Ministros después del referéndum francés se discutió la devolución de la rebaja de 4,8 mil millones de euros otorgada al gobierno de Margaret Thatcher cuando Gran Bretaña se transformó en el principal contribuyente del presupuesto de la Unión. En aquella ocasión Margareth Thatcher reclamó “I want my money”. Dijo Blair en esta oportunidad: “hemos hecho una contribución a Europa dos veces y medio mayor que Francia en los últimos 10 años”. El Primer Ministro británico no cedió a pesar que el Presidente Chirac le pidió que hiciera “un gesto de solidaridad para Europa”.

El Consejo del 16-17 de junio fue, obviamente, un fracaso. No hubo acuerdo sobre el presupuesto y perspectivas de la Unión para el 2007-2013. Lo que es un interés estratégico para Francia se ha transformado en el objetivo de un ataque frontal británico. Después del referéndum parecería que la fosa está a la vista y se ha profundizado.

22- El Primer Ministro Dominique de Villepin levantó su convincente voz ante la Asamblea Nacional el 23 de junio para decir que los británicos han querido “por arte de magia, poner en el mismo plano la política agrícola y el cheque británico. Estos dos gastos no tienen nada, absolutamente nada en común. Por un lado, están los gastos indispensables que corresponden a nuestras necesidades europeas y nacionales de alimentación. Por el otro, está el cheque británico, que es una herencia del pasado, herencia caída en desuso, hoy sin ningún sentido. No tenemos que oponer los gastos del porvenir con los del pasado.”

La cuestión de la PAC ha vuelto a ser, una vez más, un punto central de la confrontación franco-británica que se transforma en un enfrentamiento cuando se trata de definir la posición europea en las negociaciones de la OMC. El Ministro de agricultura de Francia, Dominique Bussereau ha dicho que volver a “recambiar una cosa que se acaba de cambiar es absurdo” refiriéndose a la reforma que en 2002 se introdujo a la PAC. El Comisario Europeo Peter Mandelson ha propuesto modificar la PAC nuevamente para hacer frente a las demandas del G20 en el marco del ciclo de negociaciones Doha de la OMC. Thierry Breton, ministro de economía francés, declaró que es “chocante que un comisario europeo haga una oferta en una negociación tan crucial sin haber solicitado la aprobación del Consejo de Ministros Europeo” (Le Figaro, 18/10/05).

Gran Bretaña se ha transformado en uno de los principales detractores de la PAC dentro de la Unión Europea, sumándose así a la posición del G20 y muchos otros países.

23- Sin duda la PAC es uno de los obstáculos principales a la conclusión del ciclo de las negociaciones Doha de la OMC. El proteccionismo agrícola practicado por la Unión Europea, así como por los Estados Unidos y algunos otros países como Japón y Suiza, constituye, en efecto, la causa principal de la asimetría de la economía mundial: los productos industriales tienen un tratamiento tarifario de menos del 3% en promedio en los países industrializados, mientras que los productos agrícolas se enfrentan con tarifas a veces superiores al 500% ad valorem ( la carne tiene en Suiza una tarifa de ingreso superior al 700%). En ninguna parte del GATT (Acuerdo General de Tarifas Aduaneras y Comercio) estaba escrito que los productos agrícolas podrían eludir el proceso de liberalización que fue su objetivo desde 1948. Actualmente las transferencias y subsidios a favor de la agricultura en los países miembros de la OCDE representan más de seis veces el total de la asistencia internacional al desarrollo en favor del resto del mundo. Sin duda se trata de una política que contradice el sentido común y el objetivo proclamado de acabar con la pobreza en el mundo.

IV- Turquía; la malquerida

24- Las horas que precedieron la aprobación -in extremis- de la iniciación de negociaciones sobre la adhesión de Turquía a la Unión Europea, se ocuparon en ultimar las tensas transacciones que ponían fin a una de las tantas crisis que jalonan la historia de la Unión. El lunes 3 de octubre los 25 se pusieron de acuerdo -sin necesidad de “parar el reloj”- sobre cómo iniciar las negociaciones con el gobierno turco. Austria –el 80% de su opinión pública estaba en contra de la adhesión de Turquía- condicionó su posición a la aceptación de abrir negociaciones de adhesión también con Croacia.

25- Las reglas que se impusieron al proceso de negociaciones con Turquía son equívocas: se trata de una suerte de “auditoría” para comprobar si cumple con el patrimonio de los valores y principios comunitarios y el resultado del proceso “no puede ser garantizado de antemano”. Esta evaluación podría durar de 10 a 15 años que se sumarán a las décadas de acercamiento a través de medidas de cooperación y ayuda. Gran Bretaña había logrado su objetivo; Austria tuvo su reparación con la promesa del ingreso de Croacia, aún cuando su población no olvida los dos sitios que Viena sufrió a manos del Sultán. El gobierno de París a pesar de conocer que el pueblo francés y parte del gabinete es hostil al ingreso de Turquía, jugó su diplomacia a favor de la adhesión.

26- Ahora Turquía deberá ponerse en posición de adaptarse y llenar los formularios que incluyen 80.000 páginas de leyes y reglamentos europeos divididos en 35 capítulos (desde asuntos sanitarios a temas judiciales). Quedará pendiente de resolver la cuestión de Chipre (por ejemplo Turquía no podrá vetar una eventual solicitud del gobierno griego-chipriota de ingresar a la OTAN, lo cual por ahora, no sucederá porque la Secretaria de Estado Condolezza Rice le pidió no lo hiciera).

El futuro de la adhesión de Turquía es, pues, incierto. La opinión en Francia y Austria es hostil. Jacques Chirac después de aprobarse el inicio de las negociaciones dijo que ese país necesitaba una “revolución cultural” para poder entrar en la Unión Europea.

27- Para calmar a los opositores, se iniciaron las negociaciones con Croacia cuando el Procurador de crímenes de guerra declaró desautorizando objeciones por la cuestión de los derechos humanos, que Zagreb cooperaba a pleno con el tribunal. Turquía es resistida por los que tienen una concepción cultural de Europa, temen las consecuencias de una influencia islámica en la sociedad y en los procedimientos de toma de decisión europeos, señalan la ausencia de un patrimonio de valores comunes, y temen complicaciones por el desplazamiento de la frontera comunitaria hacia una zona de conflictos recurrentes.

28- Luego de cuarenta años de espera fue una victoria para el gobierno turco y para la presidencia británica que hizo de este asunto un punto central de su política europea, pero un triunfo a lo “Pirro” que anuncia nuevas complicaciones en el camino de la construcción europea.

V – Defensa y política exterior

29- Desde los primeros pasos de la construcción europea, las orientaciones estratégicas que se intentó consagrar para el conjunto de la Unión fueron la causa de no pocas turbulencias políticas entre sus miembros.

Apenas finalizada la II Guerra Mundial, la guerra fría pone a los países de Europa occidental ante una disyuntiva de hierro: embarcarse en una alianza politico-militar con los Estados Unidos o correr el riesgo de una desestabilización provocada por la política expansionista de la Unión Soviética. El pacto del Atlántico Norte (1949) se transformó en el pivote de la defensa europea no sólo en la hipótesis de un conflicto Este-Oeste en teatro europeo que es el objetivo central de la OTAN frente a los países del Pacto de Varsovia sino que monopolizó los grandes lineamientos estratégicos de la actuación, en el contexto mundial, de los países que lo integran. Cuando una crisis internacional ponía en causa la seguridad colectiva o los intereses estratégicos de los Estados Unidos, los países europeos respondían inequívocamente como miembros de la Alianza. Así fue durante cuatro décadas, con la excepción de la actitud asumida por Francia en 1966 cuando se retira del aparato militar de la Alianza. Todos los intentos de otorgarle a Europa una organización defensiva independiente han fracasado hasta ahora.

30- Las sucesivas ampliaciones de la Unión por una parte y por otra la unificación de Alemania junto con la implosión soviética, han cambiado el centro de gravedad del cuerpo europeo. Ese desplazamiento se completa con el ingreso de diez estados de Europa Central y Oriental que según la opinión de muchos observadores consolida un bloque euro-atlántico hostil al proyecto francés de una “Europa potencia” y marca el probable fin de una defensa independiente en la Unión Europea. Algunos consideran que se ha producido una otanización de la Unión Europea.

31- Paradójicamente ha sido Francia el país que ha variado hasta las antípodas sus orientaciones estratégicas y las que pretendió se consagraran en Europa. Cuando los Estados Unidos esperaban que Europa asumiera la mayor parte de sus responsabil 

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